domingo, 8 de mayo de 2011

EL PULGAR DEL PANDA

Película: "Más allá del génesis"

A mí me gustó mucho esta película, nos mostró todo el trabajo de Darwin y lo que tuvo que pasar, examinar, analizar y hacer para poder desarrollar su trabajo sobre la teoría de la evolución.

Creo que su contacto con la domesticación fue fundamental para que pudiera llegar a la idea de la selección natural, tuvo que observar cómo era que el ganadero seleccionaba a los individuos que iban a cruzarse con las características que a él le convinieran y luego de alguna manera lo relacionó con lo que sucedía en la naturaleza. Luego, el viaje que tuvo la oportunidad de hacer en el Beagle, lo ayudó aún más, porque pudo observar los restos fósiles de los antepasados de diversas especies y más aún, los animales que habitaban las Galápagos, donde sin duda, Charles hizo grandes avances sobre el planteamiento de su teoría.

La película fue muy interesante y buena herramienta para que nosotros entendiéramos aún mejro qué es lo que sucede con la selección natural, como el ejmplo de los caballos más rápidos del mundo, donde intervino el hombre, pero que nos deja claro que algo similar sucede en la naturaleza, donde el seleccionador no es el hombre ni un ser divino, sino el medio, la selección natural.

Aviario "El nido"

El aviario me agradó mucho, había muchas aves tan dieferntes una de la otra que era imposible no notar el efecto que el medio tiene sobre los organismos que lo habitan, que de hecho fue el motivo de la visit, qu enosotros nos diéramos cuenta de las adaptaciones tan diversas que las aves han desarrollado de acuerdo al lugar en donde viven.


Me impresionó mucho todos los mecanismos adaptativos que las aves del aviario desarrollaron para sobrevivir, es evidente que en ellas, como en todos los animales, actuó la selección natural y les permitió ser ellas quienes lograran sobrevivir en su medio.



Me parece que el aviario es un lugar muy grande y espacioso para las aves que habitan en él, además de que alberga no solo aves, sino también algunos monos, tigres y jaguares. Creo que es una gran labor la que hacen en este lugar, y claro cuesta mucho alimentar y mantener sanos a los animales que tienen, asi que creo que debemos apoyarlos con lo que podamos, y que mejor si mientras los ayudamos, también aprendemos algo acerca de las aves , su alimentación, hábitos, y muy importante, el peligro en el que se encuentran la mayoría de ellas.



En general, creo que fue una buena elección traernos aquí, porque aprendimos mucho, no solo de evolución y selección natural, sino que tuvimos un contacto más directo con las aves, lo que nos hizo reflexionar acerca de la situación de peligro que atraviesan, o al menos eso hice yo, y espero que por lo menos uno o dos más de los que fuimos haya experimentado lo mismo, porque de esa manera estaremos dando un paso adelente en su conservación.



En un principio lo que más quería era ver al quetzal, y fue muy impresionante cuando lo tuve frente a mí, pero a pesar de ser un ave muy hermosa, no puedo decir que fué mi favorita porque todas las aves eran diferentes y tenía cada una algo que las hacía hermosas, ya fuera la variedad de plumas o picos, que por cierto eran muy bellos, o los hábitos y sonidos que tenían, eran tods bellísimas.




De verdad, fue una expereincia impresionante y de la que no me arrepiento, en los personal me gustan mucho los animales, pero las aves jamás habían tomado un papel muy importante para mí, hasta que visité el aviario y me dí cuenta de que son criaturas impresionantes y bellas, en las que queda muy claro que la selección natural y la evolución existe.


sábado, 7 de mayo de 2011

EL ÚLTIMO TURQUITO

LECTURA:
El último Turquito.
Por Miguel Álvarez del Toro.
El lugar donde se desarrolla esta historia es una de tantas y tantas heridas por donde Chiapas exhibe su caliza; donde manos irresponsables han quitado la exuberante cabellera que formaba el bosque, dejando mondo el cráneo de la roca; donde se ha levantado una raquítica cosecha de maíz a cambio de quemar una fortuna; donde en minutos la ceniza ha reemplazado a la fibra vegetal que tardo siglos y milenios en formarse; donde la hecatombe empezó cuando un bípedo, insignificante ante la grandiosidad de la Naturaleza  pero creyéndose su amo, llego armado de un hacha y gran ambición, tapados los ojos por la ignorancia, sellados los oídos por el tintinear del dinero.
Aguas limpias, saltando sobre las piedras y formando cristalinas pozas, corren por el fondo de un pequeño barranco, arrullando con su murmullo a los turipaches que esperan el sol sobre una roca, verde por tanto musgo que la cubre y húmeda por el salpicar del agua. La humedad se hace visible en una tenue niebla que lentamente escurre entre la maraña y flotando, flotando llega hasta las copas de los gigantes milenarios cuyo follaje compite con el de las enredaderas que trepando por los carcomidos troncos tejen mallas de caprichosas vueltas, por donde escapan ágilmente los monos al ser espantados por la sombra del águila arpía. Las campánulas azules, blanca y rosadas abren sus corolas al fresco de la mañana, dando colorido al verde oscuro del follaje y permitiendo la entrada a las primeras abejas silvestres que afanosas buscan el perfumado polen; de vez en cuando aparece un abejorro de abigarrada pelambre.
Por el cayado de un helecho arbóreo trepa muy lentamente una pequeña serpiente de moteado color y siniestros ojillos, es la muerte que acecha la distracción de algún incauto pajarillo y es observada con temor por un lagarto verde que reposa sobre una ancha hoja. En la húmeda penumbra empiezan a revolotear las primeras mariposas morfos de alas azul metálico y en un recodo próximo florece un arbusto que congrega numerosos chupaflores cuyo plumaje lanza variados destellos de joyería policroma; mientras unas reinitas de celeste colorido esperan impacientes a que las belicosas avecillas les permitan participar del nectaríneo banquete.
Entre un oscuro bejucal se dispone a dormir su día una pareja de tecolotes de albos cuernecillos y rojizas caras, sus ojos entornados observan discretamente a un grupo de cucayos que pegados al carcomido tronco también pasarán el día, apagados sus minúsculos faros de fría luminosidad. En la cima de la loma, toda cubierta de bosque, se escuchan los rasposos gritos del tucán, que desde la punta de un gran árbol domina el horizonte, oteando siempre la floresta en busca de la frutilla madura. Abajo del mismo gigante centenario y oculto entre la maleza que cubre el húmedo suelo, un pequeño siervo rojizo lame su pelaje, mientras abrazada a una retorcida liana, una ardilla oscura gimotea su alaarma ante la sombra de un gavilan que pasa.
En un arbolillo de mediana altura y racimos de maduras frutillas, danzan su cortejo amorosos varios turquitos de plumaje negro y rojiza cabeza, de patas amarillas y ojos blancos. Las hembras de verdoso ropaje observan, ya interesadas, ya indiferentes, lo complicados saltos y volteretas de los rechonchos cuerpecillos de los machos ocupados en tan ritual competencia. Van y vienen,  saltan y chillan, revolotean a veces, todos siguiendo la misma ruta de ramitas cuidadosamente despojadas de follaje. Cuando un grupo se cansa toma su turno como espectador y a su vez contempla a los danzantes o mira con gozo el verde panoram ade verdes laderas, todo apretadamente cubierto de espesa vegetación. De vez en cuando la asamblea se disuelve y durante largos minutos los pajarillos devoran glotones las jugozas frutillas, luego retornan a la danza amorosa. Son, ni más ni menos,  que una parte del conjunto armónico de la Naturaleza.
Mas una mañana, igual como la descrita se escucha un sonido nuevo. Un ruido nunca antes escuchado y que paraliza momentáneamente a las criaturas del bosque. Es un sonido sordo, acompasado por un “tac” ominoso. Es la barbarie que llega con disfraz de progreso, con pretexto de necesidad. Es el desierto que en hombros de los bípedos humanos toca a las puertas del bosque.
Era un sonido raro para la floresta, mas ajenos al funesto presagio, los animalillos pretenden acostumbrarse hasta que un estruendo los sobrecoge de nuevo. El primer  gigante,  que imposibilitado para escapar sintió cómo le cortaban sus ataduras a la madre tierra, se viene al suelo, inútilmente arañando con sus ramas a los vecinos en un desesperado afán por sostenerse. Así gimiendo y aplastando hace  retumbar el suelo con su peso, asombrado de aquellos minúsculos seres que le han cortado su tronco; aquellos seres que hace apenas unos días alimentó con sus frutos, que hace unos días protegió con su sombra deteniendo los ardientes rayos del sol.
La destrucción avanza. Primero es una cinta que taladra el bosque y ya los habitantes de la floresta se han acostumbrado  al paso de humanos por el camino, solos o en grupos, caminando o cabalgando sobre sus monstruosos aparatos. Creen que el daño a su intimidad fue sólo esa cinta talada y el paso de esos peligrosos seres; esos seres que se detienen de cuando en cuando para dar muerte innecesaria  a los incautos animalillos que inconscientemente se atreven a salir a la orilla del camino. Pero muy pronto salen de su error, esa cinta desnuda es sólo el prólogo, el epílogo trágico viene unos pasos atrás.
Los seres arrogantes tan insulsos que en sus creencias dicen que todo en la Naturaleza fue hecho para servirlos, ya no tan sólo pasan de largo. En la lejanía aún se escuchan los gemidos de los gigantes sacrificados para abrir esa brecha, que malamente se transforma en heraldo de la destrucción, cuando se escuchan nuevamente los sonidos del hacha fatal que muerde ya a la vera del camino y vorazmente avanza ladera arriba. ¡Habitantes del bosque escuchad! Es la marabunta humana que llega arrastrando tras sí la desolación.
Es la evolución que la Naturaleza perfeccionó para suicidarse. Son los ilusos que se creyeron reyes de la creación y destrozando, corren vertiginosamente hacia su propia destrucción.
Pasa un año pasan dos. Los habitantes móviles del monte pretendieron huir, inútilmente, al norte, al oriente, al poniente, al sur; sólo encontraron desolación, ya el humano había pasado por ahí. Los vegetales, anclados a la tierra, incapaces de huir, tuvieron que esperar aterrados hasta que esos seres destructores, incapaces de escuchar los alaridos de terror vegetal, los gemidos de los gigantes milenarios desangrados en el suelo, llegaron machete y hacha en mano derribando y derribando, luego quemando y quemando.
Las rocas desnuda constituyen ahora todo el escenario, mezcladas aquí y allá con tocones calcinados, con madera preciosa chamuscada. Primero estuvieron disimuladas por el verde del maíz, después un poco menos y finalmente las raíces ya no encontraron tierra que nutriera a las plantas y éstas no crecieron lo suficiente  ni para ocultar las rocas; entonces los destructores dejaron el lugar y buscaron nuevos bosques para transformar en desiertos.
Donde el panorama era verde y por las mañanas se velaba por la húmeda niebla, ahora es blanco y es gris y también se vela por las ondas de calor que desprenden las desnudas rocas y el suelo al ser tocados por el sol. En lo alto de un pináculo rocoso, tan escarpado que el hachero no pudo escalar, pero hasta donde si llegaron las terribles llamas, sobreviven apenas unos cuantos arbustos achicharrados a cuya  raquítica sombra se refugia un pajarito triste, de raído plumaje negro y cabeza roja. Sus ojos de iris blanco miran incrédulos aquella desolación y sus persistentes silbidos desesperados son una maldición para los hombres que no supieron coexistir, que no supieron tomar sin destrozar y que mañana ellos mismos estarán en la misma condición que el turquito.
Los gritillos del turquito persisten, el pajarillo no quiere creer que ya nadie contestará su llamado. Su débil canto sólo es oído con indiferencia por un tordo de enlutado plumaje, nuevo recién llegado como eterno seguidor del hombre y su destrucción; una de las pocas criaturas silvestres que pueden adaptarse a vivir junto con el caos del hombre. El turquito suspende unos momentos sus angustiosos llamados para buscar una de las pocas frutillas chamuscadas, ¡mas hace poco comió la última! Además del hambre lo atormenta la sed, el arroyo hace tiempo está seco, hace días enmudeció el último lodo aprisionando el cadáver de la última rana; el rocío ya no se condensa más y la niebla húmeda ya no existe. Este día también el arbustillo llega al límite de su resistencia y las últimas hojas aún verdosas se doblan hacia abajo. 
Los gritillos del turquito se escuchan nuevamente, pero ya no son iguales a los de su especie, ya no es canto de amor, ya no es canto de alegría, es lamento de desesperación. El pico abierto porque las desnudas ramas ya no proporcionan sombra alguna que lo proteja del sol; los músculos de la laringe débiles ya por la falta de frutillas jugosas. Apenas puede volar y saltando llega  a la ramita más alta. Una vez más otea el horizonte desolado, más hasta donde alcanza la vista no hay un solo arbolado prometedor; no es posible que por ninguna parte se escuchen cantos o gritos de sus congéneres, no comprende que uno a uno fueron cayendo a tierra, que él, más fuerte, sobrevivió hasta lo posible.
El piquillo abierto, el plumaje erizado, el turquito descubre algo blanco que se abre paso entre las ondas de calor.
Es un chamaco que bañado de sudor sube la loma, camino del lugar donde, allá lejos, sigue la tumba de otro trozo de monte; tiene el rostro enrojecido y la desesperación por tanto calor quiere invadirlo. Por un momento ¡que ironía! Se agacha en la escasa sombra que proporciona el chamuscado tronco de un chinine, el mismo que hacía tiempo le proporcionó grasosa fruta para saciar su hambre, cuando aún estaban en la tarea de asesinar árbol tras árbol, él, su padre y su tío.
El tronco muerto, ennegrecido, no proporciona mayor alivio contra ese calor y el chamaco campesino sigue su camino por el árido paisaje. La vereda sube hasta el pináculo rocoso y en la punta de un arbustillo secarrón, el chamaco descubre un pajarillo que parece muy manso por estar desfallecido. Es un pajarillo negro y rojo, con sus blancos ojos entornados y el piquito abierto por la sofocación. Olvida un momento su cansancio y rápido saca la fatal resortera. Zumba una piedra que golpea un cuerpecillo casi muerto de sol, de hambre y sed. Como si tal cosa, el chamaco ni se digna dar una segunda mirada a su inocente víctima y calcinado por el ardiente sol apenas si recuerda la belleza de este lugar, cuando recién llego acompañado de su padre en los comienzos de la rosa. Apenas los dulces chicizapotes que comiera y hasta reconoce los árboles al ver sus troncos negros, derribados, llenos de polilla, la mitad convertidos en ceniza.
Sobre una roca áspera, moviéndole las plumillas el caliente aire, esta el inmóvil cuerpecillo rechoncho del último turquito. Es la mano del hombre que ha pasado por aquí. Es la civilización que ya llegó por acá
 
 
COMENTARIO:
definitivamente está claroq ue el ser humano ha pasado muchos años pensando solo en su persona, y no le ha importado lo que destruya con tal de conseguir sus deseos, sin embargo creo que la verdad es que somos demasiado estúpidos como para no ponernos a pensar  que en realidad solo nos estamos destruyendo a nosotros mismos, aunque no se vea el efecto de inmediato, porque si hoy comenzamos a destruir todo lo que nos rodea con el objetivo de conseguir aquello que nos es útil en el momento y no nos ponemos a pensar a largo plaza, cosa que veo muy complicada, vamos a terminar por desaparecer igual que todas aquellas especies que nos hemos encargado de destruir y lo peor es que nuestra extinción será muy dolorosa porque sufriremos de tantas carencias que nosoros mismos nos habremos causado. yo creo que la solución más benéfica paa todos los organismos del planeta, es que el ser humano se extinga como especie, y no falta mucho, pues esta lectura nos habla del último turquito, pero la realidad es que no se trata de una sola espacie y no solo animales  , sino que somos tan tontos que incluso estamos termiando con las plantas, sin ponernos a pensar que dependemos completamente de ellas. Pero bueno, claro que no basta con solo hablar y decir tal y tal, hay que actuar en beneficio de la naturaleza, no podremos evitar nuestra extinción, pero por una vez en nuestra vida debemos de pensar en alguien más aparte de nosotros y actuar en beneficio de aquellas otras especies que sí lo merecen y a las que hemos dñado tanto.

Plancton

¿Qué es el plancton ?

Se conoce como plancton a los organismos diminutos que viven libremente en las aguas marinas o terrestres. Sus movimientos se producen verticalmente y cuando se desplazan horizontalmente lo hacen arrastrados por los movimientos del agua.
Tipos de plancton
Hemos de distinguir entre el fitoplancton o plancton vegetal que esta formado por organismos que realizan la fotosíntesis y el zooplancton que es el plancton animal.
Fitoplancton o plancton vegetal
Para poder desarrollarse el fitoplancton desde vivir en lugares donde exista luz y minerales en suspensión. Por este motivo el fitoplancton solamente puede desarrollarse en las primeras capas de agua, dado que la luz que traspasa esta profundidad no tiene suficiente calidad para producir la fotosíntesis adecuadamente. La profundidad a la que se encuentre el fitoplancton depende de la densidad, de la salinidad y de la temperatura del agua.
La menor cantidad de minerales en suspensión lejos de la costa determina también su desarrollo. El plancton que está lejos de la costa se conoce como plancton oceánico y presenta una menor cantidad y calidad que el plancton que vive sobre la plataforma continental, llamado plancton nerítico.
El fitoplancton suele tener una mayor calidad y abundancia en primavera. Su calidad es menor en el momento en que ha agotado los recursos minerales, algo que suele ocurrir durante el verano. Al llegar el otoño, las bacterias vuelven a remineralizar el fósforo y el nitrógeno por lo que los organismos vegetales planctónicos disponen otra vez de recursos y vuelven a resurgir.
Entre los organismos que forman el fitoplancton tenemos las cianobacterias, un tipo de microorganismo vegetal, y las algas ( algas verdes, algas doradas, algas verdeazuladas y diatomeas) . El fitoplancton es crucial para la vida marítima ya que constituye la base de las cadenas tróficas. Hay que tener en cuenta también que la mayor parte de oxígeno existente en la Biosfera se debe al plancton vegetal. Se considera que un 90 % del oxígeno de la atmósfera esta producido por el fitoplancton.

Zooplancton o plancton animal

El zooplancton constituye el plancton animal. Esta constituido por aquellos organismos que se alimentan de fitoplancton, por lo tanto son los consumidores primarios en la cadena alimentaria del ecosistema acuático. Entre los principales componentes del zooplancton se encuentran los copépodos, un tipo de crustáceos muy diminutos que constituyen casi las 2/3 partes. Otras organismos que forman parte de este tipo de plancton son los protozoos ( especialmente dinoflagelados y foraminíferos.), muchos peces muy jóvenes, huevos y larvas de peces y otros animales acuáticos pequeños como gusanos, moluscos y equinodermos.
A partir del zooplancton se alimentan peces pequeños y estos sirven de alimento para otros peces más grandes y así sucesivamente hasta llegar al final de la cadena alimentaria formada por los grandes depredadores acuáticos: grandes peces, como tiburones, atunes, etc o los grandes mamíferos carnívoros marinos, entre los que se encuentran los delfines, las orcas, los cachalotes, las belugas, las marsopas o los narvales. Las orcas constituyen algunas veces depredadores de los propios cetáceos.
Distribución del plancton
Los movimientos del plancton en el agua han de entenderse como desplazamientos verticales y no horizontales sobre una columna de agua. La mayor producción del plancton vegetal se sitúa en los primeros 50 metros de la columna vertical del agua. Por debajo de esta profundidad, encontramos fitoplancton hasta unos 200 metros, aunque en menor cantidad y calidad y con la particularidad de que, con la ayuda de las corrientes , debe subir más arriba a renovarse.
A diferencia del fitoplancton, que se sitúa sobre una capa poco profunda del agua para captar la luz solar, el zooplancton mantiene un movimiento vertical mucho más amplio. Se puede encontrar zooplancton hasta en las grandes fosas marinas , sin embargo su rango más óptimo de acción, al igual que el fitoplancton son los 50 primeros metros. Entre los 50 y los 600 metros de profundidad aparece una zona con abundante plancton animal y, a partir de aquí va disminuyendo en mayor proporción.
Muchos miembros del plancton animal, por la noche se desplazan mediante flagelos hacia las capas superiores para alimentarse del plancton vegetal. Por el día la mayor proporción de organismos se suele quedar entre los 200 y los 600 metros para no ser dañados por los rayos del sol o desciende a capas más profundas para alimentarse. Hay especies que permanecen siempre en esta capa.
Se ha considerado que el zooplancton que vive en capas muy profundas se alimentaba solamente de los restos caídos de los animales que vivían en capas superiores. Estudios actuales parecen constatar que la riqueza alimentaria de los detritos depositados en el fondo es tan pequeña que el plancton animal se ve obligado a subir a niveles no tan profundos para alimentarse de zooplancton que, a su vez, también sube más arriba para alimentarse de fitoplancton. Al mismo tiempo, el zooplancton que vuelve a las grandes profundidades sirve de alimento a otro zooplancton que no se mueve de su lugar.
Debe entenderse la cadena trófica acuática como una columna vertical cuyo mayor nivel de eficacia aparece en la capa superior o superficie y que va disminuyendo progresivamente a medida que bajamos a capas más profundas.

Problemas con la presencia exagerada de plancton
La presencia de una masa muy elevada de plancton puede llegar a colorear el agua, produciendo fenómenos tan conocidos como las mareas rojas, tales como las que ocurren en el este de Australia o el sur de California. Estas mareas se deben al desarrollo excesivo de algas diminutas (dinoflagelados) causada por unas condiciones demasiado favorables que producen su crecimiento descontrolado. En las mareas rojas, además del aumento de la temperatura, el exceso de luz, o la falta de movimiento del agua, tiene un papel fundamental la aportación de demasiados nutrientes al agua, procedentes generalmente de residuos humanos.
Las mareas rojas, a parte de su potencialidad para destruir la fauna y flora del medio donde se desarrollan, constituyen un peligro para la salud y un perjuicio para la economía basada en los cultivos acuícolas, porque las algas que las producen desarrollan toxinas que son incorporadas a la cadena alimentaria a través de ciertos organismos que filtran el agua, Muchos de estos animales son habituales en el consumo humano , como mejillones, ostras o almejas.

Adaptaciones:
Los organismos plantónicos son aquellos que se encuentran suspendidos en masas de agua y se mueven pasivamente con las corrientes marinas. El plancton puede estar formado por algas: fitoplancton, o por protozoos, pequeños animales y larvas de otros mayores: zooplancton.
Las adaptaciones más frecuentes son:
  • Tienen tamaño pequeño o microscópico.
  • Presentan prolongaciones o expansiones que favorecen esta suspensión.

  • El desplazamiento del fitoplancton suele ser en vertical, variando su flotabilidad en función de la luz disponible y el del zooplancton es más móvil a fin de capturar sus presas del fitoplancton.



FUENTE:


Arrecife de coral

Un arrecife de coral es una estructura de piedra caliza que proporciona refugio para casi un cuarto de toda la vida marina que hay en los mares. Como uno de los más grandes y complejos ecosistemas del planeta, los arrecifes de coral son hogar de más de 4.000 especies de peces, 700 especies de coral y miles de otras plantas y animales.

Muchas veces confundido como planta o roca, el coral se compone de animales diminutos y frágiles conocidos como pólipos y de los esqueletos de estos cuando mueren. Hay dos tipos de coral: el coral duro, cuya estructura de carbonato de calcio (también conocido como piedra caliza) forma los arrecifes de coral (ej. coral cerebro) y el coral suave, que por su forma y flexibilidad se asemeja más a las plantas.


Qué es un pólipo de coral ?

Un pólipo de coral es el verdadero animal del coral, y juntos por millares forman las colonias de corales. Son parientes invertebrados de las anémonas y medusas. Estos pólipos usan el carbonato de calcio del agua para formar la estructura de piedra caliza que los protege, son de hábitos nocturnos, por lo que por la noche pueden apreciarse sus pequeños tentáculos cuando están alimentándose.

Los corales duros se alimentan por unas pequeñas algas, que viven y crecen dentro ellos, las que usando la energía solar para el proceso de fotosíntesis, le proveen hasta el 98 % de sus necesidades nutricionales. Por supuesto solo pueden vivir en aguas poco profundas donde llega la luz solar. También se alimentan capturando con sus tentáculos zooplancton por la noche.

Cómo se reproducen los corales ?

La reproducción del coral varía dependiendo de la especie. Alguna especies son hermafroditas, produciendo tanto esperma como huevos al mismo tiempo. Otras especies producen colonias de un solo sexo, por lo que una colonia produce solo esperma y otra produce solo huevos.

En la mayoría de la especies, el huevo y la esperma se liberan en el agua donde la fecundación ocurre al azar, teniendo como resultado una larva de coral. La larva es atraída naturalmente a la luz y nada a la superficie del agua donde permanece por varios días o aún semanas. Luego vuelve al fondo del océano donde se adhiere a una superficie dura.

En esta etapa el pólipo de coral comienza a reproducirse asexualmente duplicándose y formando una colonia de coral, que cuando madura repite el ciclo sexual de la liberación de huevos y esperma.

Extraordinariamente, en muchas partes del mundo, el desove en masa del coral ocurren en la misma noche una vez al año. Millones de huevos y esperma se liberan en el agua en el mismo anochecer en uno de los actos más asombrosos de sincronización conocido en el mundo natural !

Cómo se forma un arrecife de coral ?

Un arrecife coralino esta formado por numerosas colonias de coral y diferentes variedades de: algas, esponjas, sedimentos y moluscos. Son estructuras complejas compuestas por muchas capas de pólipos y otros organismos muertos, y sobre ellos una fina capa de pólipos y organismos vivos.

Los arrecifes de coral son uno de los ecosistemas más antiguos del planeta. Las primeras etapas de la evolución del arrecife de coral comenzaron hace 400 millones de años. Algunos arrecifes de coral tienen más de 10.000 años. Su crecimiento varia según la especie siendo de 5 mm por año la variedad que menos crece.

Se estima que los arrecifes de coral cubren una superficie de 600 mil km cuadrados en el Pacífico, el Indico, el Caribe y el Mar Rojo, mayormente entre los trópicos de Cancer y Capricornio. También podemos encontrarlos donde fluyen las corrientes cálidas como en Florida y en el sur de Japón.

Los arrecifes de coral crecen principalmente en aguas cálidas, aunque los corales suaves pueden hacerlo en temperaturas más altas o más bajas, pero con una tasa de crecimiento mucho más lenta. Su desarrollo más importante es en aguas poco profundas y hasta los 12 m, aunque podemos encontrarlos hasta una profundidad de 90 m. No siendo aptos para el agua dulce, no están cerca de las desembocaduras de los ríos.

Adaptaciones:
Los arrecifes de coral están formados por muchas especies diferentes de corales duros. Algunas formas son ramificadas, como Acropora palmata (cuerno de alce), Porites porites (coral de dedo) y otras tienen formas masivas, como, Montastrea anularis y Diploria labirynthiformes (coral cerebro). Estas grandes formaciones de piedra caliza son depositadas por organismos vivos durante miles de años. Los organismos vivos están confinados a la capa superior del arrecife, donde añaden carbonato de calcio sobre los esqueletos muertos depositado por sus predecesores. Éstos forman el exoesqueleto de carbonato de calcio (CaCO3), para proteger la colonia compuestas de miles de pólipos. Un pólipo es un animal muy pequeño parecido a una anémona con tentáculos que se disponen alrededor de un disco oral o boca. Cada pólipo, mide unos pocos milímetros de diámetro. Los pólipos se encuentran dentro de pequeñas copas de CaCO3 que ellos mismo han construido. Muchas de estas copas cementadas forman la colonia. Algunas colonias son de formas ramificadas mientras que otras tienen formas masivas que alcanzan gran tamaño. Cuando cientos de colonias de pólipos crecen una al lado de la otra se forma un arrecife.
Los pólipos del coral se protegen durante el día con el exoesqueleto pero emergen de noche. Entonces se alimentan de plancton, organismos microscópicos que abundan en el agua, con la ayuda de los tentáculos. Aunque esto representa solo parte de su dieta. Los tentáculos poseen nematocistos, células urticantes que los ayudan a atrapar su presa. Estos nematocistos son producidos y utilizados exclusivamente por este filo. Se han descrito unos 20 tipos diferentes de nematocistos y se utilizan en la taxonomía del grupo.
Asociada a esta formación rocosa encontramos fragmentos rotos y acumulaciones de sedimentos y arenas calcáreas que se origina de los propios corales y de los otros organismos con esqueletos calcáreos que viven asociados a estos, que en combinación con la flora y fauna constituye el arrecife de coral.

En los tejidos de los corales formadores de arrecifes, viven algas simbiontes, mejor conocidas como las zooxantelas, mayormente representadas por los géneros: Zooxantella o Symbiodinium. Las zooxantelas son algas fotosintéticas que necesitan luz solar. Su concentración puede ser de hasta 1 millón de células por centímetro cuadrado. Por este motivo se encuentran de 25-70m de profundidad en aguas claras. A mayor profundidad, menor es la capacidad fotosintética de la zooxantela. En esta simbiosis mutualista tanto el coral como la zooxantela se benefician. El coral le provee a la zooxantela un ambiente seguro y nutrientes tales como dióxido de carbono, fósforo y nitrógeno, componentes de desecho de la respiración celular del coral. A cambio sus hospedadores reciben productos fotosintéticos como oxígeno y moléculas orgánicas provenientes de la fijación de dióxido de carbono y aumentan su capacidad para depositar carbonato de calcio. A su vez los corales utilizan sus tentáculos con nematocistos para atrapar el plancton que está asociado a los arrecifes. Aún así la contribución energética total de la zooxantela es mucho mayor que la obtenida del plancton.

Ubicación de los arrecifes de coral:
 Los arrecifes florecen en aguas tropicales donde las condiciones ecológicas favorecen su crecimiento. La temperatura del agua, la salinidad, la claridad del agua y los bajos niveles de nutrientes son los factores que regulan el desarrollo de los arrecifes de corales.

Los arrecifes de coral, compuestos de carbonato de calcio (CaCO3), están limitados a zonas tropicales en latitudes inferiores a 30º, entre el Trópico de Cáncer y el Trópico de Capricornio, donde la temperatura nunca es menor de 18ºC. A estas temperaturas hay mayor deposición de CaCO3 necesario para la construcción de los arrecifes. Es por esto que los arrecifes son mas comunes en el lado este de los continentes donde las aguas cálidas y las corrientes ecuatoriales son transportadas por los giros de corrientes oceánicas. En términos generales un arrecife puede crecer 1.0 mm por año en la escala vertical y alrededor de 8.0 mm anuales horizontalmente.

FUENTE:

Manglar

Los manglares son una formación vegetal leñosa, densa, arbórea o arbustiva de 1 a 30 metros de altura, compuesta de una o varias especies de mangle y con poca presencia de especies herbáceas y enredaderas. Las especies de mangle que lo componen son de hoja perenne, algo suculenta y de borde entero (CONABIO-INE-CONAFOR-CONAGUA-INEGI). En México predominan cuatro especies de mangle (Rhizophora mangle, Laguncularia racemosa, Avicennia germinans y Conocarpus erectus). Estas especies se pueden encontrar formando asociaciones vegetales o en bosques monoespecificos.
Los humedales costeros, en particular los manglares, brindan una gran variedad de servicios ambientales: son zonas de alimentación, refugio y crecimiento de juveniles de crustáceos y alevines, por lo que sostienen gran parte de la producción pesquera, son utilizados como combustible (leña), poseen un alto valor estético y recreativo, actúan como sistemas naturales de control de inundaciones y como barreras contra huracanes e intrusión salina, controlan la erosión y protegen las costas, mejoran la calidad del agua al funcionar como filtro biológico, contribuyen en el mantenimiento de procesos naturales tales como respuestas a cambios en el nivel del mar, mantienen procesos de sedimentación y sirven de refugio de flora y fauna silvestre, entre otros.

A pesar de la importancia de los manglares, su extensión a nivel global se ha reducido notablemente. Se estima que en las últimas dos décadas se ha perdido aproximadamente el 35 % de los manglares del mundo1. En nuestro país los manglares han sido afectados principalmente por la tala o remoción que se ha llevado a cabo para abrir paso a las actividades agrícolas, ganaderas, acuícolas y turísticas.
A nivel mundial, México se ubica entre los países con mayor superficie de manglar, aunque hay discrepancia entre las estimaciones reportadas. De acuerdo con la FAO, en México, en el año 2000 los manglares ocupaban 440,000 ha, cifra que contrasta con las cerca de 890,000 ha, que para la misma fecha reportó SEMARNAT.

Adaptaciones de las plantas:
La vegetación tiene la capacidad de vivir en agua salobre y varias especies excretan sal por las hojas. El sustrato sobre el que crecen los árboles es fangoso y con alto contenido de ácido sulfhídrico venenoso, por lo que los árboles poseen raíces en forma de zancos y algunas especies tienen raíces aéreas, ubicándose ras raicillas en la parte superior del fango, donde hay oxígeno. La reproducción del mangle implica una adaptación para la rápida fijación en el fango: de la flor nace una plántula que al caer se clava en el fango.
En el manglar se distinguen cuatro zonas:

· El bosque de mangle, con densos bosques y raíces intrincadas.

· La zona de transición entre el manglar y la tierra firme.

· Los canales entre los manglares, por donde circula el agua.

· Las playas sin vegetación, que son cubiertas con las mareas altas.


Adaptaciones de los animales:

La fauna es muy abundante y es de tres orígenes: marina, propia del manglar y terrestre.

La fauna marina llega con las mareas altas y frecuenta los canales. Son comunes varias especies de peces (mariposa, anchoa del norte, ayanque, róbalo, cabrilla voladora, lisa, caballito de mar, etc.) y la serpiente de mar, muy venenosa.

La fauna del manglar vive en el fango, entre las raíces y en los troncos, y está formada especialmente por peces, crustáceos, conchas y caracoles, entre otros. Hay especies que viven enterradas en el fango como la concha negra, la concha huequera, el pejediablo o chalacho y varios cangrejos.

En la superficie del fango se encuentran diversos caracoles y el cocodrilo americano (Crocodylus acutus), casi extinto. En las raíces aéreas viven la ostra, varios caracoles, crustáceos, equinodermos y otras especies. Al bajar la marca, frecuenta esta zona el mapache u oso manglero.

La fauna terrestre vive en las copas de los árboles y frecuenta las zonas que quedan al descubierto durante la marea baja. Son principalmente aves (loros, palomas, garzas, el negro manglero, el gavilán, el águila pescadora), mamíferos (oso manglero, roedores pequeños) e insectos.


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